
Pues nosotros lo único que queremos es que se vayan, que respeten nuestra área de pesca. La ley dice, además, que ellos no pueden pescar en un espacio de diez millas en las proximidades del litoral. Que respeten, es lo único que pedimos. Otra cosa, en la zona ribereña hay muchas tortugas y delfines, que ellos atrapan con sus enormes redes, pobres animales, van a una muerte segura, una muerte inútil, porque todo lo que hacen es arrojarlos por la borda. Y del atún que pescan sólo seleccionan el que está en buenas condiciones, el resto también se va al arrojadero en que han vuelto el mar donde nosotros pescamos. Cuanto animal muerto, verdad de dios, es una lástima...
Habla un pescador de Puerto Ángel, la comunidad ribereña de la Costa de Oaxaca, donde Suárez hizo su fortuna con la masacre de tortugas golfinas, que emprendió en los años setentas. Con esa fortuna compró una flota de barcos atuneros, la que ahora viene a devastar el patrimonio de los pescadores ribereños de esta zona.
No pues nosotros decidimos hacerles frente, nos armamos de valor para dañarles sus redes, inutilizando las relingas de flotación y azuzándolos para que no pudieran maniobrar a gusto. Se dieron una encabronada, mandaron a traer a las patrullas de la marina para que los resguardaran. Ahí se armó la guerra, nosotros acosándolos y ellos arrojandónos plomada desde un helicóptero, a Checo le abrieron la cabeza, a Pedro también. Y los marinos echándonos metralla como si fuéramos bandidos.
Con el establecimiento de la planta procesadora de tortuga, "El Español" puso a su merced las vidas de los habitantes de estas comunidades, que han tenido a Puerto Ángel como centro de operación. Hasta la fecha estos asentamientos carecen de lo indispensable en materia de servicios básicos y la gente sigue viviendo al día con los magros recursos que obtienen de la actividad pesquera, en la actualidad totalmente abandonada por el gobierno en todos sus niveles.
Para emprenderla contra los atuneros nos unimos todos, menos los de San Agustinillo, tal vez le guardan todavía gratitud al dueño de los barcos o no se. Nosotros sabemos que el que salió ganón fue él. Aquí seguimos igual o peor que antes. La gasolina, los insumos, el precio del pescado, todo hecho un desastre y, para colmo, estos atuneros que nos vienen a joder más.
Los pescadores ribereños decidieron organizarse para defender su modo de subsistencia, que en estos tiempos es de supervivencia. Las cosas no cambiarán, porque ya existe la conciencia de lo que es valioso para todos. Está en juego el patrimonio de una Comunidad formada por varios asentamientos costeros, está en juego el futuro de las generaciones por venir.
Está decidido, si regresan, los corremos más. ¿El diputado? ¿El presidente municipal? esos hediondos están al servicio del dinero. No esperamos nada de ellos. Nosotros le vamos a entrar. Nosotros. Nomás.








